Revista Èvoque

Uno de los edificios más emblemáticos de las grandes e históricas ciudades de Gran Bretaña son sin duda sus castillos, historia aún viva impregnada en sus paredes, artesonado, suelos, ambiente e incluso el aire que aún en aquellos lugares se respira, testigos de leyendas, en los que se han postrado desde reyes y príncipes hasta la agonía de esclavos y sirvientes, historias de pasión, amor, lucha y desidia contemplada en libros, leyendas y otras muchas solamente entendidas por el subconsciente en el momento en el que nos encontramos encerrados entre sus paredes y bajos su artesonado.

En esta ocasión vamos a ofreceros el castillo de Oxford como amplia recomendación para cuando viajéis por el sur de la isla británica, cerca de Londres, a la sombra de ésta, se encuentra esta pequeña ciudad con cientos de años de historia y cumbre universitaria por excelencia.

artesonado

Este castillo nada más acercarnos a él, nos muestra una idea de la sociedad medieval y contemporánea que ha sido testigo de sus acontecimientos, siendo fortaleza de la ciudad desde su construcción; en él habitaban infinidad de nobles hasta el momento en el que por su situación, la defensa fue cambiada hacia las costas y dicho emplazamiento comenzó a ser una de las cárceles más conocidas de Europa.

Este hecho hizo necesaria que fuer reestructurado, prácticamente en su totalidad, manteniendo su fachada y estructura, la reestructuración se basó en la creación de celdas individuales y dobles, para dotar a los presos de un mayor “privilegio”, que en los comienzos de la cárcel no tenía, todos los presos eran encarcelados juntos en grandes habitaciones, sin camas y obviamente sin apenas alimento para subsistir.

Tanto en su época de fortaleza como en su conversión a cárcel, el artesonado de madera se hizo necesario para aislar el frío y la lluvia, permitiendo que cada instancia del castillo gozará de refugio para los que allí se encontraban. Lo mismo ocurría en el suelo, diseñado en parquet, liso sin florituras pero permitiendo un cierto punto de resguardo.

Ambos elementos, aún pueden vislumbrarse en las visitas guiadas, en las que podemos ser testigos además de las señales en el suelo de los presos, que arrastraban sus cadenas y mataban el aburrimiento girando en la habitación oportuna, por lo tanto, dichos círculos, a día de hoy forman una especie de mosaico en parquet.

Por su arquitectura, cultura e historia, el castillo de Oxford es de obligada visita para aquellos que disfrutan de un tiempo por aquellas grandes tierras.

Revista Èvoque

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *